Petrograbados en Tehuacalco
La piedra fue un material ideal para plasmar motivos vinculados con ideas, registros o rituales, entre otras actividades. Las técnicas de tallado, labrado, desgaste y picoteado fueron usadas para realizar petrograbados, los cuales forman parte de las manifestaciones rupestres; se caracterizan por ser materiales arqueológicos fijos en afloramiento rocoso o en paredes de cuevas.
En Tehuacalco encontramos este tipo de manifestaciones en los afloramientos de granito, la mayoría de ella utilitarias como los desgastes ovales, pozas llamadas tehuacallis, perforaciones, y canaletas, que fueron formados en el proceso de una actividad ritual y usados en ceremonias.

Este bloque de piedra se localizo en el derrumbe de la fachada del templo principal, sintetizando el sentido ritual que posee Tehuacalco
En las inmediaciones del centro ceremonial de halla tehuacallis aislados y en conjuntos de siete, nueve o doce por bloque, y que se asociaban a ceremonias de propiciación acuática al representarse los contenedores de agua en las rocas, que igualmente podían ser usados como espejos de agua para observar con precisión el paso de las estrellas en el firmamento.
También encontramos figuras antropomorfas como las huellas de pies humanos, y motivas astronómicos relacionados con la medición del tiempo como las cuentas circulares, para registrar acontecimientos celestes.
Grabados en las estructuras
En Tehuacalco se han llegado a encontrar, adosados a los muros de algunos basamentos, bloques de granito y arenisca con motivos grabados que se consideran elementos pertenecientes a la iconografía urbana, y otorgan carácter e identidad a los monumentos.
La mayoría de los bloques hallados poseen elementos acuáticos como espirales y gotas de lluvia, que confirman el sentido que Tehuacalco poseía como centro de culto al agua. También se observan motivos relacionados con cuerpos celestes como Venus y la presencia de divinidades terrestres y acuáticas.



