las Cuevas

Las cuevas de Tehuacalco

En las sociedades prehispánicas,  las cuevas permitían llegar a las entrañas de los cerros donde los dioses de los mantenimientos y de la lluvia escondieron las semillas necesarias para el cultivo y la subsistencia además de ser reflejo del inframundo.

Para los habitantes de Tehuacalco, la presencia de estos espacios en las laderas de los cerros, les permitió reforzar la actividad ritual de honor a esos dioses, destaca el cerro la compuerta, donde se concentraron ofrendas en mas de 50 cuevas.

Entre los materiales ofrendados se hallaban fragmentos de obsidiana y pedernal, hachas de piedra verde, cuentas de cerámica, conchas marinas y vasijas votivas y algunas ollas rotas intencionalmente para ofrendarlas a la tierra o representar el momento en que los dioses rompían sus cantaros para descargar el agua de las nubes, que alude a rituales relacionados con la propiciación de la lluvia.

La presencia de braseros y fragmentos de sahumadores en algunas cuevas nos indican que las vasijas y demás elementos de ofrenda eran acompañados de ceremonias que incluían la quema del copal para purificar el espacio ritual esto marcaba el inicio de muchas actividades religiosas.

Los hallazgos mas sobresalientes en estas cuevas incluyen piezas muy tempranas del complejo Capacha (1450 aC.), así como materiales contemporáneos al desarrollo y auge de Tehuacalco, además de cerámica muy tardía como sahumadores aztecas. Esto representa casi 3000 años de uso de las cuevas incluso antes de la existencia de Tehuacalco y después de su apogeo.

Respecto a su procedencia se allá alfarería local y artefactos elaborados con materias primas foráneas, como el pedernal, la obsidiana, y conchas marinas.