La sociedad agrícola de Tehuacalco
Los habitantes de Tehuacalco fueron una sociedad agrícola organizada en diferentes clases sociales. La subsistencia dependía de la relación entre los integrantes de esa sociedad, que estaba dirigida por la clase gobernante y los sacerdotes, quienes se encargaban de realizar las ceremonias a los dioses, para pedir abundantes lluvias y semillas. También existían clases sociales con privilegios como los guerreros, comerciantes y artesanos.
Por su parte, la población en general se dedicaba sobre todo al cultivo, su dieta era rica y variada, pues incluía carne obtenida mediante la caza. Su principal alimento era el maíz el cual se sembraban, cosechaban y molían. Los agricultores dependían de la temporada de lluvias para lograr las cosechas que les permitieran subsistir.
La base de la tecnología era la piedra, usaban el cristal volcánico llamado obsidiana para tallar herramientas de corte y piedras pulidas
para crear manos de molienda, entre muchas otras herramientas, además de materias primas como el hueso, la madera y las fibras. Los metales fueron conocidos desde el año 5650 dC, en lo que hoy es el estado de Guerrero; pero su uso fue principalmente ornamental con una fuerte carga simbólica y rara vez tuvo una función utilitaria como herramienta.
Desde el surgimiento de las sociedades agrícolas se genero una explicación de los fenómenos naturales con un gran sentido religioso, donde el ser humano dependía de la voluntad de los diversos dioses, como la incertidumbre por la llegada de las lluvias.
Esos pueblos estaban fuertemente ritualizados, ya que relacionaba su vida cotidiana y sus celebraciones con aspectos religiosos, pues era común que le hombre rindiera culto a los dioses con ofrendas como alimentos, objetos, animales y hasta su propia sangre.
La concentración de la actividad ritual en espacios sagrados, representa el surgimiento de centros ceremoniales como Tehuacalco. En la ideología prehispánica, la sociedad dependía de esos lugares para su subsistencia, al poder realizar ofrendas y sacrificios a las divinidades. Al vincularse la clase gobernantes con los espacios sagrados, surgió la religión como una forma de poder, al controlar el acceso a la divinidad de la cual dependían los demás.

